¿QUÉ ES EL EVANGELIO?
La palabra “evangelio” simplemente significa “buenas noticias”. Es la buena noticia de la vida, muerte y resurrección de Jesucristo. Para entender qué hace que las “buenas noticias” sean buenas, primero debemos explicar las malas noticias. Así que ten paciencia: esto empieza mal, pero mejora.
¿CÓMO EMPEZÓ TODO?
Dios creó a la humanidad para conocerlo, adorarlo y obedecerlo con alegría. Dios te creó para conocerlo. Dios te conoce plenamente y te ama. Él te creó para que encuentres alegría en confiar en Él y obedecerlo.
¿QUÉ SALIÓ MAL?
Pero en lugar de vivir con alegría bajo su autoridad, todos lo hemos rechazado a él y su derecho a gobernarnos. Esta es la naturaleza del pecado: que no reconocemos a Dios en su mundo, vivimos en rebelión contra él y en desobediencia a su ley.
Porque Dios es perfectamente justo, no puede dejar nuestra rebelión sin atender. Por eso, a causa del pecado, estamos separados de Dios y somos culpables ante él. Ninguna buena obra ni devoción religiosa puede defendernos. Estamos destinados al castigo eterno, separados de la presencia de Dios, quien nos creó y nos ama.
Además, debido al pecado, la muerte y el dolor han entrado en el mundo. Donde antes solo había paz y armonía en la creación, ahora experimentamos enfermedad, desastres naturales, vergüenza, culpa, inseguridad, tristeza y muerte.
Bueno, esas no son buenas noticias.
LA GRACIA DE DIOS
Dios está lleno de amor, gracia y misericordia. Por eso, envió a su Hijo, Jesucristo, a la tierra como hombre. Jesús vivió en perfecta obediencia a la ley de Dios. Y murió en la cruz para asumir el castigo del pecado y sanar sus efectos en nosotros y en el mundo.
LA RESURRECCIÓN
Tres días después de ser crucificado y sepultado, Jesús resucitó, demostrando que, para quienes confían en él, la muerte ha sido derrotada, la pena del pecado ha sido pagada y el poder del pecado sobre nosotros ha sido quebrantado. Mediante la muerte y resurrección de Jesús, Dios está renovando todas las cosas, revirtiendo los efectos del pecado en el mundo.
FE EN JESÚS
Ahora, Jesús nos llama a confiar solo en Él (esto se llama «fe») y a apartarnos de nuestro pecado (esto se llama «arrepentimiento»). Si lo hacemos, somos perdonados, somos adoptados en la familia de Dios como sus hijos amados, y viviremos con Dios para siempre en el cielo nuevo y la tierra nueva, donde ya no habrá muerte, tristeza ni dolor.
¿Y AHORA QUÉ? ¿CONFIARÁS EN JESÚS?
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